Jornada violenta opaca triunfo de AMLO en Puebla

La jornada electoral en Puebla cierra con un sabor amargo. Una serie de actos violentos dejó una estela de incertidumbre, que, sumado a la lentitud del PREP, arruinó cualquier intención de festejo.El triunfo de AMLO llegó como de lejos, y no es que el estado no demostrara su lealtad al tabasqueño (siempre ha ganado), pero mientras en CDMX la gente tomaba las calles cantando Cielito Lindo, en Puebla se atrincheró en sus casas.

Texto: Mely Arellano / Lado B

Fotografía: Agencia Cuartoscuro

PUEBLA, PUEBLA.- El optimismo de las primeras horas con el reporte de alta participación y la apertura casi al cien por ciento (99.9%) de las casillas fue menguando poco a poco. Primero fue el robo de una casilla en Izúcar de Matamoros –la puerta de la Mixteca– con mil 659 boletas. Luego la detención de 11 jóvenes de Morena, del equipo de Claudia Rivera Vivanco, candidata de Juntos Haremos Historia a la Presidencia Municipal de Puebla, en condiciones, por lo menos, irregulares.  

Más tarde las denuncias de compra de voto en algunos municipios, que ya se habían denunciado días antes e incluso desde la campaña, palidecieron ante las protestas de quienes no alcanzaron a votar en las casillas especiales, incidentes que si bien no pasaron a mayores sí hicieron mucho ruido en las redes sociales.  

Pero la inflexión llegó  justo después de esa leve pausa que sucede a la hora de la comida, cuando la presencia de la gente en las casillas disminuye. Ahí fue que comenzó el caos. Minutos después de las 2 de la tarde se dieron los primeros reportes de balaceras en una colonia del norte de la ciudad. Y ya no paró.

El resto de la tarde se suscitaron, al menos, 18 actos violentos en casillas del municipio de Puebla con intención de robo o simplemente de reventar la elección, de ahuyentar a las personas que, incluso a esa hora y contrario a lo usual, seguían llegando a votar.

Se registró también presencia de grupos de choque en San Martín Texmelucan y un ataque en Chignahuapan que, al cierre de esta edición, dejaba un saldo de 2 militantes del PRI muertos, y dos heridos.

La tranquilidad de la tarde se rompió por unos minutos en al menos 18 diferentes colonias populares de la ciudad de Puebla, ubicadas en la periferia tanto norte como sur, cuando sujetos encapuchados y portando armas largas llegaban a bordo de una camioneta tipo Lobo, o un Tsuru azul, o un Jetta blanco, a una casilla echando tiros al aire, que en algunos casos fueron realizados con armas de salva, y robaban o rompían las urnas.

La intervención violenta duraba escasos minutos, al cabo de los cuales los sujetos salían huyendo. Tras de sí dejaban mucho caos y un tanto de histeria, que -y he aquí lo extraordinario- no duraba mucho. En los casos en los que fue posible, los ciudadanos lograron reorganizarse y volver a abrir la votación, con las únicas excepciones de las casillas que se quedaron sin material electoral. 

Es decir, la gente, con todo y el miedo o quizás sin él, regresaba a seguir votando, exigía en muchos casos, ante el temor de los funcionarios de casilla y la reticencia de los funcionarios del INE, que se continuara con la votación. 

El caso más ejemplar se dio en la colonia Xilotzingo, cuando los sujetos huyeron en una camioneta que se volcó unos metros adelante, y, al tratar de ayudarlos, la gente descubrió que transportaban urnas y que la camioneta llevaba el logotipo –entre oculto y borrado– del gobierno del estado. Se trataba  específicamente del que usó el exgobernador Rafael Moreno Valle, esposo de la actual candidata de Por Puebla al Frente, Martha Erika Alonso. La camioneta además estaba rotulada como “Agencia móvil del ministerio público”.

La indignación hizo que las personas rodearan la camioneta e impidieran que la policía municipal se llevara a dos de los sujetos que lograron retener. Ante la desconfianza de que los liberarían, pidieron la intervención de la policía federal y más aún: pidieron la presencia de funcionarios del INE para que contaran los votos aun revueltos dentro de la camioneta volcada.

La negociación entre las personas que defendían los votos y las autoridades se extendió hasta entrada la noche.

Como resultado de los actos violentos inéditos se reportaron seis 6 personas heridas, aunque ninguna de gravedad. Y hasta el cierre de esta edición se desconocía oficialmente cuántas casillas fueron atacadas y cuántas boletas sustraídas, así como si hubo alguna persona detenida por estos hechos. 

Así llegó la noche y con esta continuó la incertidumbre, pues aunque se había anunciado que el PREP arrancaría a las 8 de la noche, fue hasta las 10 que empezó a moverse.

Para la hora en la que Andrés Manuel hablaba en el zócalo de la Ciudad de México ante cientos, tal vez miles de personas, en Puebla las calles estaban vacías y en silencio. No había mucho que festejar. Hasta el cierre de la edición, la moneda sigue en el aire.

Instalación de casilla en Puebla. Fotografía: Agencia Cuartoscuro