Puebla, democracia en duda

Mientras a nivel país ya se dio el cambio de poderes: el PRI dejó Palacio Nacional y Los Pinos en manos de Andrés Manuel López Obrador y de Morena, en Puebla la moneda sigue en el aire. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) aún no ha dictado su resolución a la impugnación que el morenista Luis Miguel Barbosa presentó ante el resultado electoral que da el triunfo a la candidata del PAN, Martha Erika
Alonso Hidalgo.
LADO B con el apoyo de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) investigó durante varios meses lo sucedido en el proceso electoral estatal, un proceso que deja en duda los mecanismos de la democracia poblana, y revisó desde lo sucedido el día de la jornada y los patrones de la violencia, hasta la captura institucional del árbitro electoral local, pasando por la compra y coacción del voto, las debilidades de la cadena de custodia y las irregularidades que arrojan las cifras del cómputo electoral (sin conocer aún los datos del recuento ordenado por el TEPJF que siguen bajo reserva).

Este es el resultado de esa investigación, una serie de cinco entregas que se publicarán en el transcurso de esta semana, a unos días de que se conozca la resolución de los magistrados electorales

1 de julio, la estrategia: reventar la elección


Por: Redacción LADO B @ladobemx

La noche del sábado 30 de junio en las bodegas ubicadas atrás del Mercado Hidalgo hubo un movimiento inusitado.

Durante el día es una de las zonas más transitadas de la ciudad, pues el Hidalgo colinda con el Mercado Unión; a unos pasos hay un centro comercial, decenas de locales y está a menos de un kilómetro de la Central de Autobuses, pero en la noche las calles se vacían y se vuelven –más– peligrosas.

Sin embargo, horas antes de la jornada electoral más grande y compleja que ha vivido el estado de Puebla, hasta esas bodegas, donde en 2015 hallaron un tráiler con reporte de robo, llegaron decenas de sujetos a bordo de varios autos.

La mayoría provino de algún barrio de la ciudad respondiendo a la convocatoria de su pandilla y ya sabían qué hacer: “cuidar las casillas del PAN” y, si era necesario, “hacer desmadre”. El pago prometido osciló entre los 500 y los 2 mil pesos; según el sapo, la pedrada.

Este “contrato de servicios” no es inédito. Operadores de diferentes colores y pandilleros, con los que habló LADO B, cuentan que el uso de grupos de choque es una constante electoral, pero en esta ocasión tuvo una característica particular: el grupo que daba las órdenes tenía un mayor nivel de violencia, portaba armas de fuego e intimidaba a la menor provocación.

“A nosotros –dijo Juan Pablo Cortés, abogado de la coalición Juntos Haremos Historia, a LADO B– nos notificaron de la presencia de hombres armados en esas bodegas la mañana del domingo 1 de julio”.

Lo mismo declaró Jordán Miranda Trejo, consejero local del INE, al periodista Sergio Mastretta: “En la sesión de Consejo Local y vía whatsapp, muy temprano, recibimos información de grupos de gente armada que se estaba organizando en ciertos lugares. En el Consejo Local, el representante del Partido del Trabajo (José Germán Elvira) informaba de grupos armados atrás del Mercado Hidalgo”.

Para esa hora, los pandilleros convocados una noche antes ya estaban distribuidos en todo el estado y a la espera de instrucciones.

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La (débil) cadena de custodia

Por: Mely Arellano | Marlene Martínez @melyarel | @Qu3tzal

Dos hechos destacaron durante el cómputo de los resultados de la elección de gubernatura en el distrito 21 (Atlixco): la cadena de custodia de los paquetes electorales se rompió.

El primero: la mañana del 4 de julio, cuando se inició el conteo de los resultados electorales, la bodega del Consejo Distrital donde se resguardaban los paquetes electorales fue hallada abierta, sin sello ni nada. Así quedó consignado en un acta circunstanciada.

El segundo: ese mismo día, personal del ayuntamiento de San Juan Tianguismanalco notificó a los integrantes del Consejo Distrital que en una de las escuelas de esa localidad había paquetes electorales que nunca fueron trasladados a las oficinas distritales por la situación violenta que ahí se vivió al cierre de la jornada electoral.

–Del Instituto Estatal Electoral (IEE) dijeron que fuéramos por ellos –cuenta un integrante del Consejo que habló bajo la reserva de su nombre por temor a represalias–. Se formó una comisión de consejeros y representantes de partido y fuimos. La situación seguía tensa en la comunidad. Y ahí estaban los paquetes abandonados. Nos los llevamos al (Consejo) Distrital para seguir el conteo, pero sí había algunos abiertos. No sabemos quién entró antes que nosotros a la escuela, o si los manipularon o no, a pesar de eso, los paquetes entraron al cómputo y se contaron sus resultados, pero ahí la cadena de custodia se rompió.

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Democracia en duda: compra y coacción del voto en Puebla

“Nos obligaron a conseguir votos para el PAN, PRD por medio de credenciales, las cuales teníamos que conseguir con familiares y conocidos, y si no conseguíamos la cuota que nos pedían, teníamos que conseguirlas con los alumnos. Muchas veces lo que hacíamos era sacarlas de las copias que tienen que entregan los alumnos para justificar las faltas, incluso nos alentaron para intercambiar puntos de calificación por credenciales de elector”

En Puebla hubo compra de votos. Hubo coacción de trabajadores del estado para que salieran a hacer campaña, o presentaran sus listas de “promovidos”. Y hubo, señala con cierta sorpresa Alejandro Guillén, politólogo de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), compra de funcionarios de casilla y representantes de partidos.

La compra de funcionarios de casilla no sólo la registró el investigador universitario, también la registró Enrique Cárdenas, asesor de la organización Acción Ciudadana contra la Pobreza, quienes impulsaron la plataforma Democracia sin Pobreza que dio seguimiento a la compra y coacción del voto en el pasado proceso electoral.

“La compra de votos en Puebla –dice– fue una estrategia que sigue más o menos la misma lógica que en el resto del país, pero el elemento, digamos ‘novedoso’ en la elección poblana, fue la compra de funcionarios de casilla, e incluso de representantes de partidos en casillas”.

Y eso, apunta, “hace click” con la evidencia que presentó hace unas semanas el investigador Miguel Reyes de la Universidad Iberoamericana sobre la irregularidades muy visibles en las actas de escrutinio y cómputo, “las transas están sobre la mesa, eso explica que la gente mire para otro lado a la hora de contar los votos; no es tanto la compra normal del voto sino la transa en el conteo de las boletas, si meten o no más votos a las urnas”.

“Es más barato comprar o intentar corromper a los funcionarios que comprar 50 votos en la calle para hacer una diferencia”.

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