El triunfo que no llegó

Derrotado por un margen mayor al que esperaba, Ricardo Anaya advirtió que se mantendrá como oposición “firme y frontal” al próximo presidente de la República

 

Texto: Celia Guerrero

Fotos: Agencia Cuartoscuro

Minutos después de que José Antonio Meade reconoció su derrota en las elecciones presidenciales, el candidato de la coalición Por México al frente, Ricardo Anaya, hizo lo propio:

“Porque soy un demócrata, digo hoy ante las y los mexicanos que la información con la que cuento me indica que la tendencia favorece a Andrés Manuel López Obrador. Como ya lo hice vía telefónica hace unos minutos que hablé con él, reconozco su triunfo, le expreso mi felicitación y le deseo el mayor de los éxitos por el bien de México”, dijo Anaya. 

Luego advirtió: “Defenderemos todos y cada uno de nuestros triunfos, gobernaremos ahí donde la gente nos dio su mandato y ejerceremos la función de contrapeso en el legislativo (…) En las causas que nos son comunes contará con nuestro apoyo, en la agenda con la que disentimos, encontrará en nosotros una oposición tan firme y frontal”.

Por la tarde, los líderes de los partidos de la coalición Por México al Frente habían dicho que esperarían a las 11 de la noche, cuando el Instituto Nacional Electoral (INE) diera cifras  oficiales, para hacer declaraciones; sin embargo, poco antes de las 8 de la noche, los meseros del Hotel Camino Real comenzaron a desmontar el servicio de café. 

El mensaje de Anaya duró 5 minutos. En la sala estaban algunos de sus operadores, como Santiago Creel, Salomón Chertorivski, Agustín Basave, Jesús Zambrano y Jesús Ortega.

La sala del hotel no se vació inmediatamente después de que terminó. Aunque el candidato se retiró con sus colaboradores, muchos de sus seguidores continuaron en el lugar y en medio de abrazos con fuertes palmadas en la espalda: 

“A ver qué sigue”, “Tiempo al tiempo”, “Fue una buena campaña”, “Quiero la foto del recuerdo”, “Esperemos instrucciones”, “Gracias a ustedes por todo lo que aguantaron”, “Mañana ya nada de cuartito de guerra”, “Ahora el PRI está negociando, ahora sigue ‘la esperanza de México’”, “Se siente bien feo”, “No fue en balde”, “Coincidiremos”.

Las frases se repetían en un público que no acababa de entender la dimensión de la derrota, ni las implicaciones de que López Obrador obtuviera más de la mitad de la votación.

Una mujer lloraba al teléfono. Alguien más salió del auditorio custodiado por un círculo de amigos para ocultar el llanto incontenible frente al público.

Escenario de Ricardo Anaya, durante reconocimiento de resultados de la Elección. Fotografía: Fernando Santillán