Guerrero llega al 1 de julio con primer lugar en violencia política

Texto: Margena de la O /  APEG
Fotografía: Arturo Pérez Alonso / Agencia Cuartoscuro

Chilpancingo / Guerrero.- La ruta de riesgo trazada en Guerrero en febrero de 2018 por el gobierno estatal para el proceso electoral, quedó corta. Varios de los 18 municipios marcados en rojo en el mapa para advertir a candidatos y a dirigentes de partidos políticos las zonas de riesgo, rebasaron pronósticos y muchos de los 63 restantes, divididos en las categorías  medio y bajo, están subidos de color.

El gobernador Héctor Astudillo lo reconoció de alguna manera cuando dijo a reporteros en Acapulco que actualizarían el mapa de riesgo, en ese momento, la segunda semana de junio, por los enfrentamientos a balazos entre civiles en la Sierra de la zona Centro.

Guerrero aparece en la posición más alta del Quinto Informe de Violencia Política en México 2018, realizado por Etellekt Consultores, porque 27 de los 120 políticos y candidatos asesinados en el país del 8 de septiembre que inició la elección al 16 de junio de 2018, ocurrieron aquí.

En este informe todavía no está contemplado el asesinato de Jorge Luis Vargas Díaz, encargado de la estructura electoral del candidato del PRD a la alcaldía de Chilapa, Antonio Hernández Godínez, ocurrido el jueves 28 de junio, a pocas horas de que sea la votación.

Chilapa, que sí aparece en el mapa de riesgo marcado en rojo, exhibió mucho más del vaticinio durante toda la elección, aun con la estrategia oficial, otra vez, de más militares y policías desde el 28 de febrero.

En el mismo mes de febrero, mataron a quienes fueron las precandidatas a la diputación local por el PRD y el PRI para el distrito 25, Antonia Jaimes Moctezuma y Dulce Nayeli Rebaja Pedro. Los crímenes ocurrieron en hechos distintos, pero con sólo tres días de distancia, y marcaron el verdadero nivel de riesgo durante las campañas locales que iniciarían casi tres meses después.

En este municipio, el principal de la Montaña baja, el resultado de víctimas dejó parejos al PRD y al PRI, porque el 28 de mayo pasado mataron a tiros a Paula Gutiérrez Morales, quien en el informe de violencia política aparece como activista del PRI.

A la promotora, identificada en Chilapa como personaje que movía gente en los actos de su partido, la mataron en una urvan del transporte público. Sus asesinos, de acuerdo al reporte policiaco, viajaban en el mismo vehículo; le dispararon unas siete balas.

Chilapa es un municipio que, difundido por las autoridades, se lo pelean dos grupos criminales, Los Rojos y Los Ardillos, aun cuando todas sus entradas y salidas están resguardadas por el Ejército.

Uno de los candidatos que participa en la elección y que por razones de seguridad no será citado su nombre, citó que los grupos criminales de alguna manera se implantaron en las elecciones, porque al final de cuentas ellos deciden cómo intervienen. “Es como si esto (la elección) fuera una carrera de caballos, ellos dicen me gusta este”, dijo en una entrevista.

El crimen del encargado electoral se sumó a otros hechos de un día considerado de violencia electoral, porque un par de horas antes hirieron a balazos a dos policías estales que resguardaban a la candidata a la alcaldía de José Joaquín de Herrera, Orquídea Hernández. Este municipio, que también forma parte de los cinco de la región Montaña baja, está marcado en verde en el mapa de riesgo, o sea considerado de bajo peligro para las autoridades.

En la Tierra Caliente cuatro de los nueve municipios están pintados de rojo en el mapa de riesgo: Pungarabato, San Miguel Totolapan, Ajuchitlán del Progreso y Zirándaro. En los tres últimos, además de Coyuca de Catalán, municipio considerado en un grado menor de riesgo, es donde se movía Abel Montúfar Mendoza como candidato del PRI a diputado por el distrito local 17, antes del 8 de mayo que lo mataron.

Su cadáver apareció ese día en su propia camioneta que abandonaron en Ciudad Altamirano, cabecera municipal de Pungarabato. El periódico El Sur informó, porque no hay reporte oficial de esos detalles, que el candidato estuvo antes en un acto de campaña en Ajuchitlán del Progreso, pero que al llegar a Coyuca de Catalán recibió una llamada y salió sólo acompañado con uno de sus colaboradores, quien regresó a su casa.

La región considerada desde hace muchos años como una de las más inseguras en Guerrero se distinguió en este proceso electoral por renuncias colectivas de candidatos. El último caso es el de Cutzamala, donde toda la planilla del PRD al Cabildo renunció y la repusieron el lunes pasado, dos días antes del cierre de campañas.

Sólo contrastando la lista de crímenes del informe y el mapa de riesgo se puede saber que los pronósticos oficiales de riesgo quedaron cortos.

Los municipios de Zihuatanejo y Petatlán están contemplados en verde, el nivel más bajo de riesgo, y en ambos municipios mataron a cuatro políticos: Miguel Solorio Figueroa, ex regidor del PRD en Zihuatanejo, lo mataron el 14 de noviembre de 2017; Arturo Gómez Pérez, alcalde de Petatlán por el PRD, lo asesinaron el 28 de diciembre de 2017; Gabriel Hernández Alfaro, dirigente municipal del Partido Encuentro Social (PES) en Petatlán, lo mataron el 17 de enero de 2018, y Homero Bravo Espino, precandidato a la alcaldía de Zihuatanejo por el PRD, lo mataron el 2 de marzo de 2018.

El municipio de Atoyac, también ubicado en la Costa Grande, está el mismo sitió de riesgo, pero ahí asesinaron el 31 de diciembre de 2017 a Adolfo Serna Nogueda, quien aspiraba a la alcaldía de Atoyac por el PRI.

Fotografía: Carlos Alberto Carbajal / Agencia Cuartoscuro

Ataques y muertes antes de la elección

Jorge Luis Vargas Díaz, era el encargado de la estructura electoral del candidato del PRD a la alcaldía de Chilapa, Antonio Hernández Godínez. Su cadáver quedó en la esquina norte de la calle 13 del barrio de la Villa, cerca de la casa de campaña.

La versión de algunos vecinos es que a Vargas Díaz lo siguieron sus agresores por varios metros sobre la calle, hasta que lo alcanzaron en la esquina. Junto a él iban otros miembros del equipo que se salvaron de las balas y la muerte.

El secretario general del partido en Guerrero, Antonio Orozco, confirmó que el perredista asesinado estuvo en la oficina cerrando asuntos internos con el equipo. En el reporte policiaco difundieron que minutos antes de los hechos sostenía una reunión de trabajo con miembros del partido.

Antes, entre las dos y tres de la tarde del mismo jueves, en un camino rural entre Chilapa y José Joaquín de Herrera, la candidata del PRI a la alcaldía de José Joaquín de Herrera, Orquídea Hernández, fue retenida por hombres armados que después hirieron a los policías que la resguardaban.

Se dirigía hacia la cabecera de su municipio, Hueycantenango, acompañada de colaboradores, cuando cerca del crucero de San Jerónimo unos 10 hombres pararon los vehículos en los que viajaban. Después de dispararles, los civiles armados les quitaron sus armas a los policías.

La versión de este segundo hecho se construyó a partir de información del dirigente estatal del PRI, Heriberto Huicochea Vázquez y del reporte del Grupo Coordinación Guerrero.