Huestes perredistas arropan a Anaya en CDMX

Ricardo Anaya encabezó un multitudinario cierre de campaña de la coalición Por México al Frente en la Ciudad de México. En el Ángel de la Independencia, emblema de las celebraciones del Partido Acción Nacional, el queretano agradeció a las corrientes perredistas que lo apoyaron en la campaña y que pintaron Reforma de amarillo, en un evento en el que los grandes ausentes fueron los militantes panistas

Texto: José Ignacio De Alba

Fotografías: Fernando Santillán

CIUDAD DE MÉXICO.- Antes de que llegaran los asistentes ya estaban apartados sus lugares, con vallas, cuerdas y cartulinas que señalizaban los sitios donde cada quien debería permanecer. Del Ángel de la Independencia hasta Insurgentes había pantallas repartidas y grupos musicales para animar al público que aguardó, en muchos de los casos, desde las 8 de la mañana. Aquí, el mejor político es el más aplaudido.

La Sonora Dinamita de Lucho Argaín tocó éxitos como El Sida, El Chango Negro, Mi Cucu y el Negro Africano. En otros de los escenarios del multimusical y kilométrico evento, el grupo merenguero Zona Rica animaba a las señoras: “si quieren que le quite los pantalones repitan conmigo”… y las mujeres bailaban y cantaban para ver al musculoso varón en calzones. En un escenario mucho menos concurrido estaba Atracción Orquesta con los músicos de moño al cuello.

Durante tres horas fueron llegando a las calles cercanas los camiones de ruta utilizados expresamente para la ocasión; sus pasajeros venían de todas las delegaciones, agrupados por políticos locales. Al bajar, les repartían banderas, gorras, playeras y sólo en algunos casos una bolsa con lunch. Los otros aguantaban el hambre o rodeaban a los vendedores ambulantes: siete tacos sudados por 10 pesos, un tamal oaxaqueño por 20; a 30 la tlayuda; 10 las frituras o las nieves y cinco los cacahuates. No faltó el niño que al llegar al Ángel exclamó: “¡mira, la estatua de la libertad!”.

La Sonora Dinamita siguió tocando hasta que hubo tanta gente que los niños se empezaron a perder, se interrumpía la música y los bailes para pedir ayuda a los asistentes: “Jonathan Yael y Emiliano están perdidos, si los ven…” y “se perdieron dos hermanitos uno con pants del América y otro con pants del Pumas”. 

La Sonora Dinamita durante el cierre de campaña de Ricardo Anaya.

A las 11 de la mañana, acabó el espectáculo para dar pie al mitin político, los panistas vestían iguales: camisa blanca, con chaleco azul, jeans y mocasines cafés. Sus aliados perredistas usaban chamarras con los logos del PRD, zapatos o botas y con más tendencia que los panistas a usar barba o bigote.

Raúl Flores, dirigente del PRD en la Ciudad de México tomó el micrófono y aseguró sin vacilar: “aquí están reunidas 150 mil almas para gritar vamos a ganar” y desde entonces, la optimista cifra de 150 mil asistentes sería repetida por todos los que hablaron al micrófono, otros aún más animosos dirían “más de 150 mil”. Lo cierto es que la gente ocupaba un kilómetro de la avenida Reforma, hasta en lugares donde era imposible ver lo que sucedía en el templete.

Ricardo Anaya esperó su turno mientras memorizaba la información escrita con su letra en cartoncillos. Comenzó su mensaje citando a Miguel de Cervantes: “Es de gente bien nacida saber agradecer”, dijo, en referencia a los perredistas que llenaban de amarillo las calles de Reforma: “Agradecemos y reconocemos su lucha por la justicia social”.

—¿Cervantes?… Ha de ser el ex delegado —, comentó Iraís San Román, una mujer de 28 años a la que trajeron de Tláhuac, a la pregunta de si lo conocía.  La playera que usaba era muy grande, pero es la que le regalaron en el evento “Barrales la mejor selección”.

Luego, el candidato presidencial habló del Ángel de la Independencia como un testigo de muchas de las páginas más brillantes que ha escrito el partido Acción Nacional en la historia de México, una de ellas, en el año 2000, cuando el PAN y su candidato a la presidencia, Vicente Fox, le quitaron el poder al PRI después de 71 años, y la gente se volcó a festejar en el emblemático monumento, que también es usado por los fanáticos del futbol para celebrar los triunfos de la selección nacional. Aunque ahora, Fox no acompaña la lucha del PAN, y tampoco lo hace su sucesor, Felipe Calderón, en el templete estuvieron algunos panistas que sobreviven a las fracturas que les dejó el poder, como el ex gobernador de Baja California Ernesto Ruffo Appel, el ex dirigente nacional Luis Felipe Bravo Mena, Santiago Creel, Xóchitl Gálvez y Salomón Chertorivski.

Ricardo Anaya, candidato del Frente por la Presidencia y Alejandra Barrales, candidata a la Ciudad de México

Anaya habló de su propuesta de tener una fiscalía autónoma y aseguró que los lugares donde ha gobernado la coalición “la economía crece al doble que en los lugares donde hay otras fuerzas políticas” y han logrado “acabar con el pacto impunidad”. Fue un mensaje de 17 minutos, 8 minutos más corto que el de la candidata de la coalición para el gobierno de la Ciudad de México, Alejandra Barrales, quien estuvo flanqueada por el ex jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, el ex secretario de gobierno, Héctor Serrano, y el delegado de Coyoacán, Mauricio Toledo.

Barrales pareció ser el plato fuerte del evento, a decir del aplausómetro de los asistentes, que sonó más que con el candidato presidencial.

La mujer tomó una lámina mentolada antes de iniciar: “vengo de rifármela desde abajo”. Contó sobre sus orígenes en la colonia Tránsito, sus inicios en la política como dirigente sindical, como diputada (tres veces), senadora e integrante del gabinete del gobierno de la capital, dirigente nacional del PRD y ahora candidata. Luego, aseguró que esta campaña le ha servido para darse cuenta que hay pobreza en la ciudad. Se veía satisfecha del despliegue de personas que mostró el músculo que aún tiene el PRD en capital.

Pero no fue suficiente para animar a Roselda Santiago a quedarse al final del evento a disfrutar de un domingo en la turística avenida, como les recomendó a los asistentes el dirigente perredista. La mujer, de 47 años, es una costurera avecindada en Xochimilco que no está convencida de la alianza entre el PRD y el PAN.

“Es que ni siquiera combinan los colores”, dijo, antes de contar que siempre ha votado por el PRD y apoya a Barrales, pero con Anaya “lo va a pensar”, pues aunque no sabe explicar muy bien por qué no le gusta. “Se ve que es muy ambicioso”, resumió antes de apurar el paso para alcanzar su camión.

Ricardo Anaya durante cierre de campaña.

Es el mismo caso de otros asistentes, como Jesús Salvador, quien acudió con sus vecinos de Iztacalco y dijo que su apoyo al PAN fue “nomás porque nos comprometieron” y porque “te dan beneficios” por ir a los eventos de campaña, aunque no dio más explicaciones.

Después de la 1 de la tarde, los miles de asistentes se fueron igual que como llegaron, en grupos coordinados para regresar en los camiones. Mientras caminaban apurados, las bocinas volvieron a anunciar nombres de niños perdidos. En Paseo de la Reforma quedaron las hojas de plátano de los tamales, las envolturas de las frituras y los vasos de las nieves. También en el piso las banderas partidistas amarillas y azules.

Integrantes del Frente por México, PAN, PRD, Movimiento Ciudadano durante cierre de campaña en la ciudad de México