Jalisco: el pragmatismo del puntero

Controvertido y pragmático. Una definición de Enrique Alfaro Ramírez, el candidato puntero en la elección de gobernador en Jalisco. La personalidad del político marca al partido que lo postula, Movimiento Ciudadano que en el estado nació con exiliados de otros organismos políticos. Aquí un recuento de la carrera de Alfaro, a quien muchos ven ya como gobernador de un estado que hoy está convulsionado por la violencia

 

Especial de Zona Docs

GUADALAJARA, JALISCO.- El “movimiento naranja” acapara hoy el 50% de las preferencias electorales en Jalisco. Sin embargo, hace 15 años ni siquiera alcanzó registro en el estado y su líder moral, Enrique Alfaro, perdió la alcaldía de Tlajomulco por 672 votos como candidato del PRI. Así fue el inicio del ‘Alfarismo’, un movimiento atiborrado de ex militantes de diferentes partidos que hoy se dicen “ciudadanos libres y que apunta arrasará en Jalisco. 

“El crecimiento de la Zona Metropolitana de Guadalajara, al no haberse dado de manera planificada, se encuentra fuera de todo control y se ha convertido en la causa estructural de graves problemas regionales que enfrenta Jalisco”, fue una de las conclusiones que plasmó Enrique Alfaro en su tesis de maestría en Estudios Urbanos por el Colegio de México en 1999. 

Aunque es hijo del ex rector general de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Enrique Alfaro Anguiano, Alfaro Ramírez egresó del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), a donde su padre lo mandó estudiar para no convertirlo en un ‘junior’, cuenta en el documental “Una historia para cambiar la historia”, publicado en 2005.

Quien sucedió a Alfaro Anguiano en la rectoría de la UdeG en 1989 fue Raúl Padilla López –hoy presidente de múltiples patronatos de la Universidad -, con quien Alfaro Ramírez ha tenido una relación ambigua. 

Enrique Alfaro Ramírez, candidato de Movimiento Ciudadano. Fotografía Fernando Carranza / Agencia Cuartoscuro

PRImera ‘resurrección’

En 2003, con 30 años de edad, Alfaro Ramírez fue candidato del PRI a la alcaldía de Tlajomulco de Zúñiga, municipio de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), que en ese entonces tenía alrededor de 130 mil habitantes. El otrora priista perdió contra el candidato del PAN, Andrés Zermeño Barba, por el 1% de los votos y se estrenó como servidor público desde la silla de regidor de oposición. 

En noviembre del 2005, Alfaro formó parte de una desbandada de priistas que denunciaron que la elección interna de candidatos de ese partido en Jalisco fue ‘cerrada’. En la disidencia también estaban el exdiputado federal Enrique Ibarra Pedroza, el exconsejero Ismael del Toro y Alberto Uribe Camacho. De la noche a la mañana, esos priistas hicieron pública su admiración por alguien que “representaba la oportunidad de que hubiera un cambio de fondo en este país”: Andrés Manuel López Obrador. 

“Andrés Manuel me hace la invitación para ser candidato a diputado local. Es así como llego al Congreso de Jalisco y entonces resucito políticamente”, dice Alfaro en el documental. El ex priista formó la bancada del PRD en la 58 Legislatura de Jalisco junto con Samuel Romero Valle y Carlos Orozco Santillán, allegados al líder moral de la UdG, Raúl Padilla López.

Santillán, quien hoy es candidato del PRD a la gubernatura de Jalisco, dijo en entrevista que no tiene ninguna queja de su contrincante Alfaro Ramírez, sino que, al contrario, siempre han tenido un trato ‘generoso’. 

Como diputado, añade, Alfaro era “atento al acontecer político, atento con los medios de comunicación y con un desempeño bastante decoroso”, características que, explica, le permitieron a su excompañero distinguirse como legislador y alzar la mano por la candidatura al ayuntamiento de Tlajomulco en 2009, entonces bajo las siglas del PRD. 

 

Raúl Padilla, .
Fotografía: Isaac Esquivel / Agencia Cuartoscuro

Primer round contra Raúl Padilla

En su segunda oportunidad, entonces con el PRD, Alfaro ganó Tlajomulco con 38% de los votos sobre el 26% del PAN. Con esto logró ser el primero político en romper el duopolio PRI-PAN en uno de los ocho municipios que integran la ZMG. 

Después de las elecciones Alfaro regresó al Congreso local, donde había pedido licencia para hacer campaña. La UdeG –que controla al PRD de Jalisco- tenía entonces un conflicto abierto con el gobernador Emilio González Márquez del PAN, quien desde 2007 retenía dinero que el Gobierno Federal destinaba a la institución. Constantemente había marchas en las que los universitarios reclamaban al ejecutivo estatal los más de 701 millones de pesos adeudados. 

En diciembre del 2009, Alfaro votó a favor del presupuesto de egresos 2010 que propuso González Márquez, una acción contraria a la de sus compañeros de bancada y que molestó a Padilla López.

“Como diputado hice un esfuerzo para etiquetar recursos para el municipio, para hacer la infraestructura que le hacía falta a Tlajomulco. En ese proceso me ayudó Emilio González, si no hubiera sido por esa ayuda yo no hubiera podido hacer muchas cosas que hice como presidente municipal de Tlajomulco (…) Ese es mi supuesto acuerdo con Emilio”, explicó Alfaro.

El rompimiento con el Grupo Universidad

En su toma de protesta como alcalde de Tlajomulco el 31 de diciembre del 2009, junto a Emilio González Márquez, Enrique Alfaro aludió a la necesidad de apoyarse mutuamente con el Gobernador. Era un momento en el que la UdeG seguía enfrentada con el ejecutivo estatal panista. 

“Aunque a algunos les disguste que lo diga, vamos a contar con usted, y usted cuenta con nosotros para resolver los problemas de nuestra ciudad. Sé que nuestras sanas y entendibles diferencias ideológicas podrán atemperarse con madurez y sentido de responsabilidad”, dijo Alfaro; 53 días después, declaró a Tlajomulco “libre del yugo de Raúl Padilla”.

“En las últimas dos décadas los jaliscienses han sido testigos de los afanes de poder de Raúl Padilla López. Su modus operandi ha consistido en cercar y secuestrar varias organizaciones e instituciones públicas locales, incrustando a sus incondicionales en posiciones estratégicas de control político y financiero. Bajo el velo de la promoción cultural y la promoción académica, Raúl Padilla López ha construido redes de complicidad para intentar convertirse en factor de decisión en la vida pública de Jalisco”, denunció Alfaro Ramírez el 22 de febrero del 2010.

Flanqueado por Ismael del Toro y Alberto Uribe, entonces secretario general y síndico de su ayuntamiento, respectivamente, Alfaro Ramírez acusó al líder de la UdeG de obstaculizar el registro de su planilla de regidores en el PRD, de cobrarle cuota de cargos públicos y de no construir un centro universitario en Tlajomulco, municipio con la mayor tasa de crecimiento poblacional en Jalisco en la última década, según el INEGI. 

El entonces presidente del PRD Jalisco Antonio Magallanes, negó las acusaciones sobre el poderío de Padilla López en su partido, anunció que iniciaría el proceso de expulsión partidaria de Alfaro y advirtió que detrás de él estaba el gobernador panista Emilio González Márquez. 

Lo cierto es que, con la llegada de Alfaro Ramírez a Tlajomulco, el presupuesto destinado por el Gobierno del Estado a ese municipio alcanzó los 463 millones de pesos, 60% más en comparación con el último presupuesto que recibió su antecesor, el panista Antonio Tatengo Ureña. El incremento de la inversión estatal en el municipio maicero superó al del municipio de Guadalajara -11%- y el de la media de los municipios de Jalisco -17%-.

Movimiento Ciudadano, el caballo negro en 2012

En Jalisco, el partido color naranja era uno más. Desde que fue fundado en 1996, Convergencia por la Democracia –después Convergencia y desde 2011 Movimiento Ciudadano- sólo había llegado a gobernar los municipios de Pihuamo, Arandas y Cuquío, es decir, al 1.3% de la población de la entidad. Para 2012 ni siquiera contaba con financiamiento público en la entidad, pues en la elección del 2009 no recabó el 3% necesario: se quedó en 2.9%. 

El 10 de marzo del 2010, Alfaro, quien desde seis meses atrás hizo pública su intención de ser Gobernador de Jalisco, anunció que no sería el candidato del PRD y volvió a denunciar chantajes del Grupo Universidad a cambio de la candidatura. 

Según narra Alfaro en su documental, el entonces presidente de la república, Felipe Calderón, le había ofreció la candidatura al gobierno de Jalisco por el PAN y el entonces candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, lo invitó a ser senador por el partido tricolor. 

“Mándelos a la chingada. Arme usted un proyecto con la sociedad, ármelo como ustedes quieran”, aseguró Enrique Alfaro que le dijo Dante Delgado Ranauro, el presidente nacional de Movimiento Ciudadano. Alfaro se decidió a ser candidato a la gubernatura por ese partido político, al amparo de algunas alianzas ciudadanas. 

En las elecciones de ese año, alcanzó un millón 161 mil 622 votos, el 34.2% de los votos de los jaliscienses, pero quedó debajo del exalcalde priista de Guadalajara, Aristóteles Sandoval Díaz, quien sumó el 38.6% de los sufragios. Ambos habían sido compañeros de legislatura y amigos en la juventud. 

Movimiento Ciudadano Jalisco se quedó con cinco de las 29 diputaciones locales y con las alcaldías de Puerto Vallarta, Mascota, Techaluta, La Manzanilla de la Paz, Cuquío, Pihuamo, Autlán y, su bastión, Tlajomulco de Zúñiga.

En una concentración masiva en la Plaza de la Liberación, 15 días después de su derrota, Alfaro aseguró que Movimiento Ciudadano Jalisco se convertiría en un ‘dique’ de oposición y fijó un nuevo horizonte en sus aspiraciones: las elecciones del 2015. 

Miting del Movimiento Ciudadano. Fotografía Iván Stephens / Agencia Cuartoscuro

El trienio de los acuerdos

Entre 2012 y 2015 Enrique Alfaro no desapareció del debate público; a través de Twitter y Facebook, constantemente expresaba su apoyo a los equipos de futbol Leones Negros de la UdeG y Chivas de Guadalajara y críticas a los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Aristóteles Sandoval. 

En esos tres años, Movimiento Ciudadano Jalisco gastó 51 millones 865 mil 950 pesos en comunicación, el 37% de su presupuesto total acumulado. Sin ostentar cargo público alguno, Alfaro se consolidó como el político jalisciense con más seguidores en redes sociales. 

“Alfaro se da cuenta que su movimiento puede crecer políticamente y entonces lo empieza a cultivar. El PAN en Jalisco se empieza a deshacer y empieza el desencanto de la gente por el PRI; todos estos fenómenos le pegan al Gobierno Federal pero que tienen rebote en Jalisco, por supuesto”, dice en entrevista el académico del Iteso, Jorge Rocha Quintero, quien define ese periodo como el trienio de los acuerdos de Alfaro. 

Casi un año antes de la elección del 2015, Alfaro publicó un video en YouTube titulado “No a las coaliciones en el proceso electoral 2015” en el que dio a conocer que distintos partidos políticos lo habían buscado para conformar una alianza electoral. Sin embargo, argumentó que no pactaría para ser congruente. 

“No podemos hacer una alianza con los partidos políticos que han traicionado una vez tras otra la confianza de la gente. No podemos convertirnos en lo que tanto hemos criticado. No podemos perder nuestra esencia por simple pragmatismo electoral. No podemos aspirar a ganar elecciones dejando trozos de dignidad en el camino”, afirmó el entonces aspirante a la alcaldía de Guadalajara. 

Pero la estrategia electoral del Alfarismo ya estaba en marcha: entre 2012 y 2015, tres diputados locales del PAN ya habían engrosado la bancada de Movimiento Ciudadano. 

En la elección de 2015, el partido naranja ganó 12 diputaciones locales y 14 federales, además de 24 alcaldías –incluidas las de los municipios más poblados: Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tlajomulco y Puerto Vallarta-. Una docena de los cargos que acaparó MC fueron ocupados por ex militantes del PAN, situación que provocó críticas al Alfarismo, especialmente desde los militantes del propio Movimiento Ciudadano más identificados con López Obrador. 

Algunos ex panistas que se volvieron “ciudadanos libres” son Manuel Sánchez Orozco –diputado federal-, Ricardo Rodríguez Jiménez –regidor de Zapopan-, Alberto Esquer Gutiérrez –alcalde de Zapotlán el Grande-, Diego Monraz Villaseñor –coordinador de Servicios Municipales de Guadalajara-, Héctor Álvarez Contreras –alcalde de Zapotlanejo- y Alejandro Hermosillo González –diputado local-. La mayoría de estos nuevos emecistas hoy tienen licencia y están en búsqueda de otro cargo de elección. 

2015: la esperanza se topa con la realidad

En agosto de 2016, instituciones privadas y organizaciones de la sociedad civil –entre las que están el Iteso, la COPARMEX Jalisco, la Cámara Nacional del Comercio y Jalisco Cómo Vamos- presentaron la herramienta Qué has hecho alcalde, para evaluar el desempeño del alcalde con licencia de Guadalajara.

La herramienta arroja que durante la administración de Alfaro se logró la reubicación de comerciantes ambulantes en el centro de Guadalajara; disminuyó la tasa de desocupación de la población económicamente inactiva; se generaron 45 mil empleos; el nivel de transparencia en la administración municipal subió de 85 a 87%; aumentó el número de metros cuadrados de área verde por cada habitante de 2.5 a 2.8 -aunque el proyecto Bosques Urbanos no cuenta con el aval de ambientalistas-;  también aumentó la población que se involucró en el presupuesto participativo -de la mano de su asesora Margarita Sierra, exdirectora de la Feria Internacional del Libro-, y por segunda ocasión, hubo un ejercicio de rarificación de mandato. 

Sin embargo, también aumentó el porcentaje de ciudadanos que usan el automóvil como principal medio de transporte; las asignaciones directas de recursos públicos; crecieron los robos, homicidios y los delitos de alto impacto; el porcentaje de ciudadanos satisfechos con la seguridad  bajó y el de los la confianza en la policía municipal se desplomó.

Las principales contradicciones del ayuntamiento tapatío liderado por Alfaro fueron la venta de bienes inmuebles públicos a bajo costo, la regularización de desarrollos verticales ilegales y el “empeño del agua” a los mismos, señala el empresario, activista de la movilidad y ex coordinador de Análisis Estratégico y Comunicación del Ayuntamiento de Zapopan, Jorge Zul de la Cueva. 

Para De la Cueva, es claro que el nivel de penetración de la propaganda de MC en la población de Jalisco ha sido profundo; basta preguntar a las personas que habitan Guadalajara, o alguno de los otros 23 municipios gobernados por el partido naranja, sobre frases que se han vuelto comunes: “recuperemos la grandeza de X”, “en Y, la gente manda”, “ciudadanos libres de Z”.

Otra estrategia propagandística de MC Jalisco, que a juicio de De la Cueva es “aterradora”, es que ante cualquier crítica dirigida a Alfaro o a los servidores públicos de su partido, éstos la neutralizan y desacreditando a quien ejerció el comentario.

Dos casos emblemáticos en la gestión de Alfaro como alcalde de Guadalajara fueron su calificación a los periódicos Mural, NTR y Crónica al llamarlos ‘basuras’ en junio del 2017 en un acto público, sin ofrecer disculpas después ni rectificar su dicho que indignó a periodistas y otros medios de comunicación; o su enfrentamiento verbal con un hombre de la tercera edad en la Unidad Deportiva José María Morelos, a quien acusó de ser un enviado del PRI. Cinco meses después, el alcalde priista de Tonalá, Sergio Chávez Dávalos, su secretario general y tres regidores renunciaron a su partido y anunciaron que se incorporarán al MC.

Elecciones en Jalisco, 2012. Fotografía Fernando Carranza / Agencia Cuartoscuro

Pragmatismo “satanizado”

El segundo informe de gobierno de Enrique Alfaro como alcalde de Guadalajara, en septiembre del 2017, fue un monólogo de más de 120 minutos en Expo Guadalajara. Fue la primera vez que expuso su idea de “refundar Jalisco”. 

Alfaro bajó del estrado y se agrupó a sus invitados de honor para tomarse fotos juntos: Dante Delgado, la presidenta nacional del PRD, Alejandra Barrales; su homólogo del PAN, Ricardo Anaya y Raúl Padilla, quien parecía haber olvidado aquello de hacer a Tlajomulco “libre de su yugo”. 

Tras de ellos había varios directivos de la UdeG y ex panistas recogidos por MC que buscaban aprovechar la oportunidad de una selfie junto al joven líder de su ex partido. Eran las señales de la confirmación del bloque político con miras a la elección del 2018.

“MC es una mezcla de un montón de grupos que tienen muy poco en común”, asegura Rocha Quintero, y abunda: “Rubén Alonso, un periodista muy bueno aquí de Jalisco, utiliza una analogía que me parece sensacional. Él dice ‘Movimiento Ciudadano es el ‘partido capirotada’. ¿Por qué? Porque está hecho con puros retazos de PAN con algunas cerezas rojas’”. 

¿Y cuál es la filosofía política del MC? 

“Es inclasificable”, dice el académico. “Mi perspectiva, a lo mejor muy clásica, es que los partidos políticos sin contenido se terminan vaciando, porque no hay principio orientador sobre el cual luego se resuelvan las cosas. Cuando tú no tienes esos principios orientadores, al final terminas haciendo una cena de negros: conflictos internos terribles”.

Sin embargo, aclara, aùn no se sabe si el electorado pasará la factura: “Siempre ha habido pragmatismo político, no es un fenómeno nuevo. Sin embargo, este híper-pragmatismo sí es nuevo y, tan acelerado, también es nuevo. ¿Lo va a cobrar la gente? No sabemos”. 

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Clemente Castañeda Hoeflich es uno de los políticos más cercanos a Enrique Alfaro. Fue su asesor cuando este último fue diputado por el PRD, además integró la primera bancada local de MC en el Congreso de Jalisco y desde el 2015 es diputado federal por el partido naranja. Hoy tiene licencia pues es candidato al Senado y rival del ex diputado independiente Pedro Kumamoto. En su discurso sostiene que quiere defender a los jaliscienses de “los senadores de los partidos de siempre –que- han traicionado a México”., aunque desde el año 2000, Jalisco ha tenido al menos un senador del PAN, partido con el que MC conforma la Coalición “Por México al Frente”. 

¿Es Movimiento Ciudadano un partido pragmático?, se le cuestiona.

“Te lo voy a decir de esta manera: si está de por medio el bienestar de las personas, la acción de Gobierno, la centralidad del bienestar, uno no debe detenerse para tratar de conseguir el objetivo. Así lo pondría, en esos términos. Creo que hay un gran prejuicio sobre la práctica de la política, y la política, si no tiene un sentido práctico, se convierte en poesía en el mejor de los casos”.

José Clemente Castañeda Hoeflich, coordinador de Movimiento Ciudadano, Marko Cortes, coorinador del PAN y Francisco Martínez Nerí, coordinador del PRD. Fotografía: Saúl López / Agencia Cuartoscuro