Una “independiente” con los viejos modos de la política

Ex priista, nuera de una polémica líder de ambulantes, Lorena Osornio recorre la capital del país como candidata independiente a la jefatura de Gobierno. Dice que no cree en los partidos ni la política tradicional. Pero su campaña se parece mucho a ellos

Texto y fotos: Arturo Contreras Camero

CIUDAD DE MÊXICO.- En medio de una calle peatonal, de esas que son peatonales por azares del destino y no por la planeación urbana, hay una fiesta infantil. Es domingo 29 de abril, y entre vecinos están haciendo una celebración del día del niño. De pronto, llega Lorena Osornio, candidata independiente a jefa de gobierno de la Ciudad de México.

Acompañada de una cuentacuentos, trajo unas redes con pelotas para regalar a los niños. Se sienta entre la treintena de vecinos que está ahí y empieza a saludarlos, a escucharlos y a convivir con ellos. Platican entre los portones de las casas a los que se les ve el gris de los tabiques a medio pintar y en cuyos últimos pisos asoman las varillas, por si se quiere echar otro piso encima.

Parece un domingo más en la colonia Álvaro Obregón, en Iztapalapa, cerca del monumento Cabeza de Juárez. De acuerdo con Remedios Mauro Hernández, quien organizó el convite, esta era una de las ciudades perdidas en la periferia de la Ciudad de México a la que solían llamarle cartolandia.

Es como si la candidata prefiriera estos eventos a los grandes mítines políticos. En lo que va de la campaña no ha tenido grandes eventos. Pocos mítines, escasos templetes. Asegura que está rodeada de su único apoyo: de la gente. Según ella, casi todos sus eventos son así, en casas de ciudadanos a las que es invitada.

Lorena llegó a esta pequeña colonia el este de la ciudad, casi en los límites de Ciudad Neza, con regalos para la gente del barrio a cambio de firmas para su candidatura.

“Conocí a Lorena Osornio porque le ayudamos a conseguir firmas”, asegura Remedios. “Yo no la conocía físicamente. La conocí físicamente en el debate, y dije es Lorena, es la mujer que ha venido, que ha mandado a los de su equipo, la que, aunque sea, unos calcetincitos nos ha traído”.

“Vinieron los compañeritos de su equipo y nos dicen: Lore Osornio les manda que unos lentes de vista cansada, por decir. Y ya yo convocaba a la gente y venían”, cuenta la señora Remedios. “La gente sí es agradecida…”.

Lorena Osornio asegura que atrás de ella no hay nadie más que la gente y el trabajo que ha realizado a través de una asociación civil.

En la campaña se le cuestiona su parentesco con la líder del comercio ambulante Alejandra Barrios, su suegra, a quien muchos señalan como el verdadero poder en la postulación de Lorena. No es así, responde.

“Es mi suegra, pero ¿a poco eso me hace ser yo mal o igual? Es la única manera en la que me pueden golpear…” dice y luego confiesa: “Ni su firma me dio, prefirió apoyar a Luege, y a Pedro Pablo de Antonino. Nuestra relación es familiar y se acabó”.

Para muestra un botón, explica Lorena. Si ella tuviera el apoyo de su suegra, tendría a todos los ambulantes en los mítines, pero esa gente no llena nada, asegura. “Mis eventos siempre son así. Esta gente es la más comprometida son los que salen y te recolectan las firmas”.

Lorena asegura que esta base de seguidores, que pareciera tan orgánica, es resultado del trabajo de más de 30 años que ha hecho a través de su asociación civil, el Foro nacional de justicia y equidad social.

Allí capacitan en oficios como la cunicultura (la cría de conejos para su consumo alimenticio), o la hidroponia. También tienen una tortillería en la que se enseña a llevar un negocio de esa índole.

Además, asegura que desde la asociación ha logrado infiltrarse en las estructuras de los comités ciudadanos, en su caso, en el del Centro donde vive y donde está su asociación. Según ella, así ha conseguido que el presupuesto participativo se destine a las verdaderas necesidades de la colonia, como camiones de basura y alumbrado público, méritos que se adjudica.

“Hemos logrado grandes cosas, me he siempre oponi… opuesto en contra de las instituciones, pero porque tengo razón, porque los presupuestos participativos son para las colonias, no son para los bolsillos de los políticos”, asegura.

Fue a partir del trabajo con los comités ciudadanos que ella decidió lanzarse como candidata independiente. Decisión que tomó desde hace cuatro años, cuando se hizo la reforma político electoral.

A pesar de que ahora consiguió ser candidata independiente, no es la primera vez que lo intenta. En 2015 quiso ser jefa delegacional en la Cuauhtémoc y después procuró formar parte del congreso constituyente, pero sin resultados.

De hecho, a pesar de que ella siempre se ha opuesto a las instituciones, pertenecer a una fue la razón por la que le negaron la primera candidatura. Lorena fue militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) del 2012 al 2015.

Ella asegura que las cúpulas políticas le quitaron el registro porque no les interesaba que una ciudadana ejerciera el gobierno. La realidad es otra, pues la ley electoral establecía que debía renunciar a su militancia tres años antes de contender.

Su pasado priísta parece no preocuparle. Lorena dice que, como mucha gente de la Ciudad de México, está “hasta la madre” de la corrupción de los altos mandos, los asaltos y la inseguridad.

Asegura que como ciudadanos estamos relegados por el gobierno, y que es de ahí de donde saca fuerza y confianza para ganar esta elección.

“Hace unos quince días hicimos una encuesta en toda la ciudad, y el hartazgo de la gente es muchísimo. No dicen que yo, pero dicen que por una candidatura independiente sí van a votar”, dice victoriosa.

Lorena se ufana de que “sin tener estructura, y sin tener tanta lana” las encuestas la ponen en cuarto lugar, que para ella ya es un logro, aunque parece que lo sobreestima, pues jura que, en estos momentos, lleva el 10 por ciento de la intención del voto, aunque en las últimas encuestas esta cifra no rebasa los 3.5 puntos.

Con esta realidad a cuestas sigue su recorrido por Ciudad de México, barrio por barrio con eventos pequeños… Y su auto siempre lleno de regalos.