Una lotería, el primer debate por la CDMX

Éste es un texto extraño. Porque en el vendaval de análisis y crónicas sobre el primer debate por el gobierno capitalino, que se concentran en las acusaciones entre candidatos y los intereses de cada opinador, la historia que sigue sólo menciona algunas de las propuestas –y omisiones- de los contendientes. Con eso basta. Se pintan solos.

Texto: Alberto Nájar / Pie de Página

Fotografía: IECM

Un debate, como el dicho de las golondrinas, no hace verano. Y en el caso del primer encuentro de los siete candidatos al gobierno de Ciudad de México, la frase parece oportuna.

En las casi tres horas que duró el ejercicio los contendientes Mikel Arriola, Alejandra Barrales, Mariana Boy, Purificación Carpinteyro, Lorena Osornio, Marcos Rascón y Claudia Sheinbaum,  se concentraron en tres grandes temas:

El cartel inmobiliario, responsable de construir centros comerciales, edificios de departamentos y de la gentrificación en barrios tradicionales de la capital.

Los carteles de narcotráfico que usan a la capital como refugio, centro de operaciones financieras y mercado local de drogas.

Y la violencia cotidiana en microbuses, chimecos, camiones, el Metrobús, taxis y el metro.

Pero las propuestas, según analistas en distintas mesas post debate, poco tuvieron de innovación o de elementos para convertirlas en acciones concretas.

Por ejemplo en el tema de movilidad.

Mikel Arriola, candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) ofreció construir cien kilómetros de líneas del Metro; tres trenes suburbanos y un circuito carretero exterior a la capital exclusivo para camiones de carga.

También se comprometió a regular las marchas.

La propuesta de Alejandra Barrales, de la coalición Por México al Frente, es construir 25 kilómetros de Metro, 80 kilómetros de Metrobús y 50 de ciclovías.

Claudia Sheinbaum de la coalición Juntos Haremos Historia propuso establecer 38 kilómetros de cablebús –teleférico- en las zonas montañosas de Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Tlalpan y Álvaro Obregón.

El problema es que ni Arriola ni Barrales supieron el costo real de construir un kilómetro del Sistema de Transporte Colectivo (STC).

En el tema de seguridad el priísta ofreció instalar un millón de cámaras de vigilancia en las calles y operaciones especiales para localizar delincuentes, apoyadas con la Marina y el Ejército.

La propuesta de Sheinbaum se resume en capacitar y mejorar el sueldo a los policías, y atacar el problema de fondo: atacar la pobreza y desigualdad social.

Lorena Osornio fue más allá pues propuso jueces barriales para entender y juzgar los delitos en cada colonia. Y Marcos Rascón fue el más creativo:

Combatir la delincuencia con cultura, arte, educación a través de centros comunitarios como las Fábricas de Artes y Oficios, conocidas como Faros.

El Ausente

Como ocurre desde 1994, cuando se realizó el primer debate entre candidatos presidenciales en la historia de México, una de las críticas fue el formato de la discusión.

Igual que en 1994 en eso se concentraron los análisis del encuentro en radio, televisión e internet.

Pero como sucede desde hace 24 años la revisión del debate se queda en lo que dijeron los candidatos, pero no en los temas que olvidan… U omiten.

Así, en este primer round chilango el gran ausente fue Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno con licencia de la capital mexicana.

Más de dos horas en la discusión de candidatos pero el nombre de Mancera aparece una o dos veces.

Cuidadosos, casi todos los candidatos parecen olvidar que la actual violencia en la capital del país nació el 5 de diciembre de 2012, cuando inició el actual gobierno.

Además, los cinco años de su administración Mancera fue severamente cuestionado privilegiar contratos y obras públicas con grandes consorcios internacionales.

En el debate ahora parece olvidarse el homicidio de los 13 jóvenes secuestrados en el Bar Heaven de la Zona Rosa.

O la captura, en la capital mexicana, de grandes líderes del narcotráfico quienes eligieron a la capital mexicana como su refugio.

La capital vive la peor ola de violencia desde 1997, cuando se empezaron a realizar las primeras mediciones sobre inseguridad en el país.

El entonces Jefe de Gobierno siempre evadió su responsabilidad. Ahora los candidatos apenas lo mencionan. Hablan de lo que sucede pero sin mencionar al principal responsable. Mancera sale bien librado de este encuentro.

Los analistas en la televisión dicen hubo un empate, que difícilmente el terreno electoral podría moverse tras el encuentro.

No es verdad. La ausencia de su nombre en la lista de culpables en el caos de Ciudad de México, benefician al exjefe de Gobierno.

En el primer debate para elegir su sucesor, Miguel Ángel Mancera ganó la contienda.