La noche triste de los Yunes

Veracruz, un estado asolado por la violencia y los escándalos de corrupción, dio la espalda al candidato panista, hijo del actual gobernador y se volcó por Morena: el próximo gobernador será Cuitláhuac García. La votación además borró del mapa la presencia del PRI

Texto Eirinet Gómez y Norma Trujillo / Voz Alterna

Fotografía: Agencia FotoVer

XALAPA, VERACRUZ.- A la medianoche del domingo, cuando el Organismo Público Local Electoral del Estado de Veracruz (Ople) dio a conocer que las tendencias favorecían a Cuitláhuac García Jiménez, la noticia terminó de sumir los ánimos entre el equipo de campaña de Miguel Ángel Yunes Márquez, de la alianza Por Veracruz al Frente.

Según las cifras del conteo rápido, los sufragios emitidos durante la jornada electoral –en la que hubo un 66 por ciento de participación ciudadana–ubican al hijo del gobernador de Veracruz en el segundo lugar, con un promedio de votación de entre el 37 y 38 por ciento, mientras que el candidato de la coalición Juntos haremos historia tiene entre 43.9 y 45.9 por ciento.

Pero las señales de la derrota electoral comenzaron a revelarse apenas se inició el cierre de casillas, alrededor de las 6 de la tarde. Para contener las versiones de que la jornada electoral no le favorecía, Yunes Márquez convocó a una rueda de prensa en donde se dio por ganador de la jornada con un 45.2 por ciento de los votos, y una diferencia de 4.4 por ciento por encima de Cuitláhuac García. “Son casi 200 mil votos de diferencia”, alardeó.

Pero el mensaje no coincidía con los hechos.

Entrada la noche, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares fue captado en la soledad de su despacho de gobierno. Las ventanas abiertas, la cortina recogida, y el gobernador de pie, recargado en el respaldo de una silla. En una mano en el celular y la otra en la frente.

El autor de la fotografía, Miguel Ángel Carmona, un experimentado fotógrafo veracruzano, relata que iba camino a su casa cuando vio luces en Palacio de Gobierno. Se acercó y esperó, a ver si un poco de suerte, le daba una imagen que ilustrar el ánimo dentro de Palacio de Gobierno. Pronto llegó la foto.

El gobernador entró al despacho, y se recargó en la silla, y revisaba con afán el teléfono móvil. “Cada vez que lo veía, se llevaba la mano a la frente y se daba pequeños golpes”. La imagen de Carmona se ha vuelto viral entre los veracruzanos. Le llaman “la noche triste de los Yunes”, “el Waterloo al nepotismo”.

Los resultados electorales de la jornada del 1 de julio, no sólo favorecieron la candidatura de Cuitláhuac García, sino también a los candidatos a diputados federales y locales. El último conteo del OPLE le da 23 diputados locales a Morena, y siete al PAN.

El gran perdedor es el PRI, que no tocó ni una diputación, y cuyo candidato José Francisco Yunes Zorrilla se quedó rezagado en la contienda, con una intención de votos de entre el 13.3 y un 14.5 por ciento.

“Podrán criticarme libremente”: Cuitláhuac García

El domingo, una vez que el Ople dio a conocer las tendencias de votación, Cuitláhuac García Jiménez  festejó en plaza Lerdo, el encabezar las preferencias electorales a la gubernatura de Veracruz con un porcentaje de entre 43.9 y 45.9 por ciento.

En un espontáneo festejo popular, sin equipo de sonido ni plataformas ni grandes efectos de luces, García Jiménez se dejó apapachar por una multitud de simpatizantes que cantaban el Cielito Lindo con mucho ímpetu, mientras ondeaban banderas con el logo de Morena, y que mostraban orgullosos figuras de Andrés Manuel López Obrador, virtual presidente de México.

Minutos antes de esta celebración que se extendió hasta entrada la madrugada, García Jiménez ofreció una rueda de prensa en un conocido hotel del centro de la ciudad. Custodiado por Rocío Nahle y Ricardo Ahued, quienes también encabezan las preferencias para el cargo de senadores, el virtual gobernador de Veracruz repitió el discurso de reconciliación del abanderado presidencial y dijo que no buscará la venganza.

“No soy rencoroso, sé guardar las composturas, me toca ser un gobernador para todos, y eso los incluye a ellos (sus adversarios políticos) también. No vengo en actitud de venganza, algo que vengo a mostrar es cómo se puede convivir en una sociedad, aunque tengamos pensamientos diferentes”, dijo.

“No guardo rencores, para el gobernador y su hijo, que fue mi contrincante, todo mi respeto”. Aunque lamentó que el candidato de la alianza PAN-PRD-MC no haya reconocido el triunfo de Morena en la entidad”, aclaró.

En lo que sí hizo énfasis es en que como gobernador de Veracruz, revisará la actuación del actual fiscal general del Estado, Jorge Winckler Ortiz.

También, en una calca del mensaje de López Obrador, dijo que entre este domingo y el 1 de diciembre, que tome protesta al cargo, se reunirá con todos los sectores “para ponernos de acuerdo” sobre lo que es mejor para Veracruz. “Vamos a tranquilizar Veracruz, vamos a buscar mejores manera de convivencia, pacífica, todos a trabajar para resolver los problemas de Veracruz”, reiteró.

Ante los medios de comunicación, reiteró su compromiso por esclarecer los crímenes contra periodistas en la entidad: “Voy a respetar a los medios de comunicación y no voy a solicitar réplicas de nada, podrán criticarme abiertamente, y cada quien será responsable de su verdad. Tenemos que recuperar la libertad de prensa en  Veracruz”.

Presente en el festejo, Emmanuel Paniagua, artista plástico, estaba eufórico, lanzando vivas a su virtual gobernador.

–¿Porqué decidió votar por Morena?

–-Por lo mismo que millones de mexicanos, por el hartazgo contra un sistema que nos hundió como país–, suelta, y se va caminando detrás de la pelotera que se ha formado en torno a Cuitláhuac.

Rubén Segura, agrónomo e integrante del gremio magisterial, afirmaba: “Voté por Morena porque quiero un cambio, y también porque Cuitláhuac tenía las mejores propuestas, él es un hombre honrado y recto”.

Festeja Cuitlahuac García su parcial triunfo a la gubernatura por el gobierno de Veracruz en la plaza Sebastian Lerdo en Xalapa. Fotografía: Alberto Roa / Agencia Cuartoscuro

La violencia se esconde en la elección

La violencia que ha asolado al estado en los últimos años se escondió en la elección en Veracruz y lo que sobresalió fue el descontento en una gran cantidad de veracruzanos que acudió a las casillas especiales porque no podía votar. 

Gritos provenían de las filas, “mi credencial vale”, allí había ciudadanos que no querían continuidad del cambio -que nunca lo fue- y el hartazgo social hizo que salieran a votar apostando por Morena.

Las boletas se agotaron desde la una de la tarde y en la fila estaba Elisa, molesta seguía bajo el sol, mientras gritaba “yo quiero votar, me prometieron ayudarme a encontrar a mi hijo y no lo hicieron, ahora me la tienen que pagar”.

Ella vino de Tantoyuca a la capital veracruzana, “mi hijo está desaparecido desde hace cuatro meses, allá nadie nos hace caso, me vine porque quiero que alguien me ayude, quiero ir a grupos de desaparecidos. Del gobierno me dijeron me ayudarían son cuatro meses, me respondieron tres veces y me dijeron me apoyarían, ha pasado el tiempo y ya no me contestaron y Pedro no regresa a casa”.

Comentó que “desde el gobierno anterior hay muchos niños desparecidos y no hacen nada, mi hijo desaparece en este y no hacen nada y sigue el problema, por eso yo me voy a vengar con mi voto. Mi niño tiene 19 años”.

Pero ya las 750 boletas de las mil 54 casillas especiales se habían terminado desde la una de la tarde y al igual que Elisa, decenas de ciudadanos estaban molestos, algunos formaron desde las 7.30 de la mañana y no lograron colarse en la elección histórica. En 4 o 5 distritos se presentó la situación en Boca del Río y Xalapa – en donde se quedaron sin votar mil 300 ciudadanos- el Organismo Público Local Electoral se vio en la necesidad de mandar una comisión para dialogar con los votantes y resolver la situación.

Veracruz es considerado por los partidos políticos como un estado clave, porque representa más de 5 millones 775 mil votos.

Hasta hace apenas dos años, era uno de los bastiones del PRI, que no había perdido nunca una elección en este estado. Pero los excesos de corrupción del gobierno de Javier Duarte y los violencia que durante su administración y la de su antecesor, Fidel Herrera,  sumió a los veracruzanos en una época de terror, cobró la factura en 2016, cuando los veracruzanos dieron su voto al candidato del PAN, Miguel Ángel Yunes Linares.

Yunes Linares enfocó sus energías en capitalizar el odio de  los veracruzanos hacia el ex gobernador Duarte, a quien metió a la cárcel junto con otros de sus colaboradores, entre ellos, el ex jefe de la policía, Arturo Bermúdez, y el ex fiscal, Luis Ángel Bravo detenido una semana antes en la ciudad de México); sin embargo, forzó la candidatura de su hijo,Miguel Ángel Yunes Márquez, lo que fue visto como una señal de las mismas prácticas políticas.

Y los electores de Veracruz, que hace dos años perdieron el miedo y aprendieron que su voto puede ser efectivo, decidieron pasarle también a él la factura.

En la celebración callejera del domingo, había alegría por el cambio de gobierno, pero también desprecio por quienes actualmente ostentan el cargo: ¡fuera Yunes, fuera Yunes!, fue parte de las consignas de la noche.

Al instalarse la sesión permanente de seguimiento de la jornada electoral del Organismo Público Local Electoral (OPLE), el consejero presidente, Alejandro  Bonilla Bonilla aseguró que la elección en Veracruz no estaría en riesgo, mientras los representantes partidistas pedían que existiera seguridad y que no se inhibiera el voto, que se garantice que los ciudadanos veracruzanos puedan emitir su voto sin presiones y que el gobierno estatal no meta las manos en el proceso electoral.

Pero la violencia que prevaleció en el proceso electoral, se ocultó este domingo.

Madres de personas desaparecidas se reunieron con Cuitlahuac Garcia, y los demás candidatos a Veracruz. Fotografía: Alberto Roa