CDMX: entre el voto y el futbol

Texto de Martín Durán
Fotografías: Lucía Vergara

Ciudad de México. El futbol, como las elecciones, enciende a muchos, los arrastra y los desborda. La Ciudad de México se batió este domingo entre ambas pasiones. Mientras unos decidieron esperar su turno para votar, otros más se sumergieron en los juegos del Mundial de Futbol Rusia 2018. 

Unos aguardaron impacientes para llegar a la urna; otros madrugaron para un mejor lugar frente a algún televisor y ver cómo Rusia vencía a España 4-3 en penales, sacándolo de la justa mundialista.

“No jugó México este domingo; por eso el lugar no se llenó. Si el juego con Brasil hubiera sido hoy, ni va la gente a votar”, comenta Manuel Flores, mesero en un restaurante sobre avenida Álvaro Obregón, en la colonia Roma. También vino un grupo de españoles ruidosos que se mantuvo al borde de la emoción cuando el arquero de su selección fue fusilado con cuatro tiros de la escuadra rusa, lo que terminó por descalificar a España.

“Yo quería votar antes de venirme al trabajo, pero se tardaban para abrir la casilla”, cuenta. El retraso en la instalación de las casillas, no sólo en la Ciudad de México, sino en el país, es una constante que se repite en cada elección. 

Las calles de la delegaciones Cuauhtémoc y Benito Juárez lucían tranquilas, sin el alboroto característico de los días entre semana. Algunos negocios no abrieron, pero el Café de Raíz mantuvo sus puertas abiertas.

Ahí, Josefina pidió un capuchino mientras platicaba con una amiga. Ambas fueron a su casilla y al ver la larga fila prefirieron desayunar antes.

“Quiero comer algo para poder pensar bien”, sonríe cuando se le pregunta si ya votó. Dice que siempre vota y no es lo suyo abstenerse de ejercer su derecho. En el café otros clientes hablan de ir a votar también más tarde, otros recién llegados ya lo hicieron a la vuelta, en la casilla de la calle Guanajuato.

Los desilusionados

Hay otros que este día no votaron, ya sea por ocupaciones como el trabajo o simplemente por desencanto, y prefirieron ver los dos partidos del Mundial. Durante las elecciones de 2012, la Ciudad de México ocupó el quinto lugar nacional en abstencionismo. Entonces, de la lista nominal, el 67 por ciento salió a votar. En esta jornada, según los conteos del Instituto Nacional Electoral, hasta las 8 de la noche, en la Ciudad de México la participación habría sido del 70.8 por ciento; aunque por supuesto, se trata de un dato provisional. (Como contexto, a nivel nacional, se calculó una participación del 61.3 por ciento.)

Cuando el abstencionismo realmente arrasó la capital, fue durante la elección del Constituyente. Entonces los resultados arrojaron que solo el 28 por ciento del listado nominal acudió a las urnas. Hubo capitalinos que no se enteraron que tendrían nuevos diputados.

Para doña Bernabé, una indígena mazahua que viene del Estado de México, la cosa no cambia ningún día. Ofrece sus papitas fritas y chicharrones a los viandantes de Reforma. “No, yo no voy a votar, primero es trabajar y vender mis papitas”, dice algo distraída, mientras sigue su camino sujetando la canasta.

Como cada domingo, Avenida Reforma se convierte en una gran ciclovía donde cientos de personas pasean en sus bicicletas, y claro que esta jornada no se canceló. La avenida luce alborotada por los ciclistas. En cambio, la mayoría de los bares de la Zona Rosa están cerrados; la ley seca se mantiene vigente y en los restaurantes donde se venden bebidas alcohólicas sólo las ofrecen si el cliente consume alimentos.

De Reforma hasta Bellas Artes, las banquetas están inundadas de transeúntes. En la Alameda Central los policías se confunden con los viandantes que al mediodía buscan refugiarse del calor. La seguridad de las calles del Centro ha sido reforzada con los cadetes de las academias de policías, apostados a lo largo de las avenidas.

A la una de la tarde arranca el segundo partido de Octavos de Final, protagonizado por Croacia y Dinamarca. Algunos optan por entrar a restaurantes y cafés de la zona. Pero sobre Madero los locales en realidad lucen a medio llenar. 

Verónica Sánchez vino con un amigo a comer unos tacos, pero no por el partido. “La verdad es ya teníamos ganas de comer algo para seguir caminando”, contesta cuando se le pregunta si le interesa el futbol.

–Y ya votaron o van a votar?

–Cuando nos vayamos a casa, si todavía hay tiempo, sí.

Samuel Sánchez y su familia provienen de Guanajuato; se encuentran de vacaciones en la ciudad. Él indica que prefirieron salir de paseo a tener que votar. “Las vacaciones en los trabajos son limitadas, así que hay que aprovechar”, refiere mientras ve el primer tiempo del partido. Al minuto 30, los dos goles de cada equipo mantiene la atención de los espectadores. Ellos son parte de los abstencionistas.

Es en la plancha del Zócalo muchos aficionados vieron el partido Croacia-Dinamarca en la pantalla gigante con motivo del ZocaFut, un evento promovido por las autoridades de la ciudad en el marco del Mundial.

No importa que el sol queme –pues los toldos que colocaron no son suficientes–, varios espectadores prefieren sentarse en el suelo bajo los rayos o parados atrás, aunque arañan sombra donde pueden. Uno de esos espectadores es Ignacio Martín, un adulto mayor de 70 años que asegura que no votará.

“No me interesa ninguno, que si el Peje, que si Anaya, todos son lo mismo, mejor hay que venir a ver el Mundial, mañana juega México”, comenta.

En un rápido sondeo entre una veintena de los aficionados presentes, los resultados son los siguientes:  tres de ellos vienen de fuera de la ciudad y no cuentan con credencial. Otros pensaron en la opción de votar en casillas especiales pero no les dio tiempo de acudir a una. De todos modos las boletas son limitadas y pronto terminaron. Esa fue una de las principales quejas en redes sociales, la falta de boletas en las casillas especiales, que dejó sin voto a miles de ciudadanos, otro posible factor de la abstención. Otros tres de los ciudadanos consultados comentan que ya habían votado, y de los 14 restantes 10 aseguran que sí votarán… terminando el partido; sólo 4 afirman que no votarán: dos por no contar con credencial vigente… aunque en realidad no pensaban votar de cualquier forma.

“A mí no me convence ningún candidato y al final es la misma, hay que seguir trabajando para vivir”, señala Beatriz, una joven de unos 26 años.

Al término del partido, la multitud se dispersa; unos juegan en las canchitas de pasto sintético que colocaron sobre la plancha del Zócalo. Otros más, es seguro, no marcharán a las urnas a ejercer su derecho, aunque al término de la jornada y a una hora de cerrar casillas, todavía siguen arribando ciudadanos dispuestos a marcar la boleta.