Tepito: “venda su voto, pero véndalo chingón”

En el barrio bravo de Tepito se vende de todo, menos la dignidad. En la zona roja más conocida de la Ciudad de México la fiesta de la democracia se abrió paso entre tianguistas, gomichelas (a pesar de la Ley seca) y gente que se “la rifa” todos los días. 

Texto: José Ignacio De Alba
Fotografías: Lucía Vergara

Ana López dice: “ya voté por el cAnaya aquél”, y muestra su pulgar pintado. Sus amigas se ríen y luego comentan que hay gente con chalecos del INE trayendo gente a votar y comprando votos. Que traigan chalecos no significa nada en el centro de piratería más importante del país, donde se venden uniformes de policía completos, armas, drogas. Las mujeres también comentan sobre los rumores de que hay gente comprando votos. 

–Ve todo lo que hemos vivido por los cien pesos–, se queja Luz María Vilchis de la compra de votos. Vilchis es conocida por todos los tepiteños. Sus vecinas dicen que a ella la saludan “hasta los perros”. Es güera, me dice que tiene veinticinco, aunque tiene 49 y dice que anote que es despampanante; aunque la realidad es que tiene más coquetería que pompa. La cosa es que la compra de voto les ha salido caro: 

–La gente le echa la culpa a la necesidad– asegura Vilchis.

 Otra de las amigas dice:

–Yo vendo mi voto en 32 mil pesos, que son los salarios mínimos de un año multiplicado por seis.

Otra vez se ríen todas. No por nada en este barrio popular y marginado de la Ciudad de México se dice “a Dios le debo la vida, a Tepito la comida”. 

Cuando en Tepito se pregunta por la violencia, contestan: 

–No, pues lo normal. Cuatro muertos y dos destazados. 

Pobladores de Tepito durante elecciones

Este barrio bravo y fayuquero ha sido el escenario de una guerra entre la Unión de Tepito, aliados de los Zetas, y la Fuerza anti-unión, aliada del Cártel de Jalisco Nueva Generación. Un mes antes de las elecciones, Insurgentes (una de las principales avenidas de la ciudad), amaneció con un cuerpo destazado sobre el carril del Metrobús. Los responsables también dejaron una manta, en la que supuestamente la Unión de Tepito se adjudicaba el crimen y enviaba un mensaje a sus contrincantes.  

El gobierno de la ciudad siempre le ha quedado mal a este lugar. La desaparición forzada y ejecución extrajudicial que más recientemente se ha documentado en la Ciudad de México tuvo como víctimas a 13 jóvenes tepiteños, quienes fueron detenidos en el bar Heaven de la Zona Rosa, para ser posteriormente desaparecidos y asesinados por policías y un grupo delictivo. 

Para Giovanni Granados de 25 años, “vivir en Tepito es luchar por Tepito” dice. Pero él habla de “renacer a través de la cultura”. Él es cantante y pertenece a una de las mejores castas de bailarines del barrio, es hijo de David Granados. El muchacho espera que le entreguen su hotcake en un puesto callejero; recalca: el barrio no tiene solución, “la solución es el barrio”. 

Entre calles techadas por lonas y comercios se venden desde productos farmacéuticos hasta gomichelas y tepaches que refrescan a los paseantes. 

En el barrio, dividido entre las delegaciones Cuauhtémoc y Venustiano Carranza se dice “México es el Tepito del mundo”. En este territorio fue capturado el emperador Cuauhtémoc en 1521 por el ejército de Hernán Cortés, el líder azteca se guareció en esta zona brava durante casi 90 días antes de ser aprendido y torturado. También entre estas calles nacieron el legendario boxeador Raúl “el ratón” Macías y Lourdes Ruiz la reina del albur. Es te barrio mítico es donde se compra la mejor y más barata piratería. Y es también hogar y patria de Mayra Valenzuela, una de las “7 cabronas” y parte del colectivo “Tepito vive por que Reziste”. Ella es una de las pocas defensoras de derechos humanos que trabaja activamente en el barrio, y con esa autoridad advierte: “el pedo es que mañana seguimos siendo vecinos” cuando habla de las divisiones partidistas. Luego matiza: aquí la lucha no es entre los habitantes del lugar sino con la delegación. “A Tepito no se le han dado las condiciones políticas, económicas y sociales” para salir a delante como sí lo han hecho con las colonias Condesa o la Roma. 

Así que Mayra Valenzuela recomienda a sus vecinos “venda su voto, pero véndalo chingón”.