Meade a los priistas: “la estructura está lista”

El candidato por la coalición José Antonio Meade Kuribeña cerró su campaña en Coahuila, uno de los bastiones que le quedan al PRI, con un llamado al voto reflexivo. “En esta elección se define el futuro del país”, dijo a en un evento en el que fueron notorias las ausencias de líderes nacionales

Texto Lucía Pérez Paz

Fotografía: PRI Nacional

SALTILLO, COAHUILA.- Con la marcada ausencia de figuras priistas, José Antonio Meade Kuribreña concluyó su campaña presidencial en esta ciudad, capital de uno de los cinco estados que sólo han conocido gobiernos del PRI, haciendo un llamado a la militancia a votar con responsabilidad y “dar la batalla de nuestras vidas” para defender su proyecto de país.

“En esta elección nos jugamos el futuro del país”, dijo el candidato de la coalición Todos por México, integrada por los partidos Revolucionario Institucional, Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal)

“Hicimos la tarea en esta elección, la hicimos con propuestas, la hicimos con perfiles. Está lista la estructura, el activismo, estamos listos para, en este jale, ganar en el mecate”, dijo el candidato a sus seguidores, quienes, según su visión, han decidido estar “del lado correcto de la historia”.

En el otro lado puso a Andrés Manuel López Obrador: “La historia va a juzgar a quienes, conociendo el riesgo de la alternativa autoritaria y antidemocrática de Andrés Manuel, lo han habilitado; un Andrés Manuel que amenaza a todos, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a las fuerzas armadas, que amenaza a las familias con sacar a los criminales a la calle, a las fuentes de empleo, a nuestros hijos amagando con destruir su educación y futuro, y amenaza con sacar a tigres y a diablos, y le vamos a ganar (…) Esas voces no sólo no se pueden apagar, se tienen que activar porque no hay veda electoral ni para la razón ni para los ideales, ni tigre o diablo que pueda cambiar lo que ustedes decidan con el voto. El domingo vamos a contar votos, no amenazas”.

Desde la tarde del miércoles, decenas de camiones llegaron del interior del estado para cobijar al candidato priísta. El punto de reunión fue en el Parque Maravillas, ubicado frente a cuatro hospitales, los cuales fueron invadidos por los simpatizantes que utilizaron sus jardines para “acampar” hasta inicio del ingreso al auditorio.

El evento estaba programado a las 7 de la noche, y desde tres horas antes el Boulevard Carlos Abedrop  estaba repleto de carros y camiones que transportaron a la militancia más fiel que le queda al tricolor. Tres cuartas a la redonda el lugar quedó blindado por elementos de tránsito.

Banderines  de la coalición ondeaban de un lado a otro. Mientras unos entraban,  otros salían  una hora de empezar  el evento. A 30 minutos de iniciar el evento,  al exterior del parque los simpatizantes de observaban cansados. Quienes alcanzaron una de las 2 mil 703 butacas tuvieron que esperar  más de una hora.

“¿Sabe dónde pasa la Postal (ruta de camión)? Preguntó una joven señora con bandera y mochila de Meade en mano, y añadió sin detener su paso: “ya lo que quiero es irme. Me trajeron muy temprano”.

Alrededor del lugar se instaló un fuerte dispositivo de seguridad, y se dividió en tres zonas el lugar.  La estructura priista fue dividida por vallas metálicas que delimitaban su cercanía con el candidato.

Diez minutos antes de las 7 de la noche llegó Meade, con un atuendo relajado compuesto por mezclilla y camisa blanca con su logotipo de campaña,  y junto con él, su esposa Juana Cuevas, quien vistió pantalón de mezclilla y huipil rojo  bordado.

El candidato, que según las encuestas podría tener el peor resultado electoral en la historia del PRI, hizo un recorrido por la parte media del auditorio donde saludo y se tomó fotografías, mientras los  animadores lo esperaban con su canción de campaña y coreaban sin parar: “Pepe Presidente; México chingón” 

Meade tardó 15 minutos en llegar al escenario donde fue recibido por René Juárez, líder Nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, secretaría general del CEN, y el gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme. En primera fila estaban también Aurelio Nuño, el coordinador de campaña, y Carolina Viggiano, secretaría Jurídica y de Transparencia en el Comité Ejecutivo Nacional y  esposa del exgobernador Rubén Moreira.

Pero los líderes del PRI a nivel nacional destacaron por su ausencia, incluido el propio Moreira.

El evento inició con video que contenía  imágenes  de campaña de Meade donde se destacaron las  propuestas a favor de los maestros y salarios igualitarios, así como impulsar la educación media y trabajo para jóvenes.

En un discurso de 20 minutos, agradeció  a “la prensa que nos ha cubrido”, y pidió el voto a los coahuilenses para ganar cinco de las cinco elecciones, aunque en Coahuila solo habrá cuatro elecciones: las tres federales y la de ayuntamientos. (La renovación del Congreso local y la gubernatura se realizó en 2017, en unos comicios controvertidos que tuvieron que resolverse en el Tribunal Electoral).

“En Coahuila vamos a ganar Cinco de cinco. Vamos a ganar las alcaldías, vamos a ganar las diputaciones federales, vamos  a ganar el Congreso Local para que acompañe a Riquelme en su visión de Coahuila, vamos a ganar con ánimo renovado las senadurías para que hablen por Coahuila, y la quinta que vamos a ganar es la Presidencia de la República”, dijo  Meade sin que nadie lo corrigiera

En la parte final de su mensaje se refirió al candidato a diputado federal,  Fernando Purón, quien el pasado 8 de junio fue  asesinado en Piedras Negras: “Él dedicó su vida a luchar contra la inseguridad y la violencia. No hay mejor manera de honrar su memoria que trabajando con valentía y sin descanso para darle tranquilidad y seguridad a las familias mexicanas”, dijo Meade.

Fue el único momento en el que se permitió una autocrítica: “Hay mucho qué cambiar y corregir y se debe empezar por corregir lo que más nos duele: el reto de la seguridad”.


Al terminar su discurso los asistentes fueron invitados a un baile popular en el estacionamiento del auditorio con la banda Adictiva el cual  concluyó un par de horas después con una nutrida participación.

El sello priísta


Coahuila  es un estado priista. Tiene 31 de los 64 cargos de elección popular directa, entre ellos el de gobernador.  En los últimos siete años su estructura les ha ofrecido un voto duro de más de 400 mil votos.

Coahuila también ha acaparado los reflectores con  escándalos mediáticos encabezados por priistas como los hermanos Humberto y Rubén Moreira, señalados por heredar gobiernos con deudas bancarias de más de 36 mil millones de pesos y cuestionamientos por la falta de cifras en relación a la inversión de recursos procedentes de créditos.

En la pasada elección , realizada el 4 de junio de 2017, donde se eligió  gobernador, diputados locales y alcaldes, la coalición Por un Coahuila  Seguro, encabezada  por el PRI y siete partidos de minoría  logró mantener la titularidad del Poder Ejecutivo y Legislativo  con la obtención de más 482 mil votos.

La elección fue cuestionada por la exhibición de audios donde el entonces Secretario de Desarrollo Social y ahora  líder estatal del PRI, Rodrigo Fuentes Ávila, pedía apoyo a favor del partido. Además se registraron irregularidades en más del 20% de las casillas. La controversia terminó el  25 de noviembre cuando el Tribunal Federal Electoral  avaló los resultados de la elección.

Miguel Riquelme ganó con la obtención de 482 mil 891 votos, que se tradujo en el 36% del sufragio emitido el día de la jornada electoral.

El resto de los candidatos priistas ganaron en 10 de las 25 diputaciones y en 20 de las 38 alcaldías municipales incluida la capital.