La suerte de Puebla, en los municipios más pobres

En 204 de los 217 municipios de Puebla se concentra el 53.5 por ciento de la lista nominal; se trata de municipios con niveles de pobreza superiores al 60 por ciento y alta participación electoral

Texto: Ámbar Barrera y Mely Arellano / Lado B

Fotos: Agencia Cuartoscuro y Marlene Martínez

PUEBLA, PUEBLA.- El voto de los municipios más pobres puede definir los resultados de la elección a nivel estatal y reconfigurar la composición política, como sucedió en 2010 cuando Rafael Moreno Valle le arrebató al PRI — entonces partido hegemónico en Puebla — una buena parte de su voto duro: el voto verde.

Los datos apuntan en esa dirección: de los 217 municipios en que se divide el estado, 204 registran más del 60 por ciento de su población en pobreza (extrema y moderada) y — ahí la importancia de su voto– esa población representa el 53.5 por ciento de la lista nominal. 

Son, además, poblaciones con alta participación: en las elecciones federales de 2012 votó el 63.4 por ciento de la población de esos municipios, y en las locales del 2013, la participación llegó a 70.3 por ciento.

En 2010 Moreno Valle se metió a la bolsa los sufragios en 126 de esos 204 municipios, en buena parte debido a un contexto de rechazo general y voto de castigo hacia el PRI y el ex gobernador Mario Marín Torres, que sumados a la mayoría que obtuvo en el resto del estado, donde los índices de pobreza son menores y el porcentaje de votación también, le dieron el triunfo.

En las elecciones locales del 2013, cuando se eligieron Ayuntamientos, los partidos aliados a Moreno Valle, es decir PAN, PRD, Nueva Alianza y Compromiso por Puebla -que conformaron la coalición Puebla Unida-, Movimiento Ciudadano y Pacto Social de Integración (PSI) ganaron en 101 de los 204 municipios.

En 2016, Antonio Gali apenas logró el triunfo en 106 de esos municipios, y solo en 73 de los 126 municipios que ganó Moreno Valle en 2010. El saldo de la administración del panista se sintió en las urnas que no respondieron como lo habían hecho seis años antes. Aunque pesar de ello, y de la baja participación en general, el panista pudo dejar a su sucesor en la gubernatura.

Fotografía: Marlene Martínez

Menos pobreza, menos participación

En el resto del estado, es decir 13 municipios entre los que se incluye la capital, si bien también hay pobreza esta no supera el 60 por ciento de su población. 

En estos 13 municipios se concentra el 46.5 por ciento de la lista nominal y su porcentaje de participación es menor. En 2013, por ejemplo, fue de 53.8 por ciento. 

La explicación a los números, dicen los especialistas, está en el uso electoral y político de la pobreza.

En opinión del doctor Miguel Calderón Chelius, Coordinador de la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública de la Ibero Puebla, el alto porcentaje de participación en municipios que no son urbanos y donde se concentra la pobreza tiene que ver con la manipulación y el condicionamiento del voto a partir de prebendas que ofrecen los equipos electorales. 

Para Calderón Chelius en un contexto donde hay tanta desigualdad social y económica no puede hablarse de una democracia funcional, pues en principio la ciudadanía sólo puede ejercerse en igualdad de circunstancias.

Y en México se vive una profunda desigualdad social que deja vulnerable a la población, lo que hace rentable a los partidos políticos la compra del voto.

Una forma de manipular o dirigir el voto, explicó el especialista, es cuando los miembros del partido que controlan el municipio, el estado o el país, amenazan a la gente con sacarla de los padrones de programas de asistencia social, entonces su necesidad limita sus decisiones como ciudadanos.

“El que la gente venda su voto por una despensa por 200 o 500 pesos nos da idea del nivel de vulnerabilidad en el que se encuentran. Para ellos resulta más significativo ese poco dinero que su voto. Una mochila con útiles les hace diferencia en su vida. Entonces eso impide que haya verdaderos ciudadanos”.

Y los resultados electorales de los pasados procesos electorales apuntan en ese sentido, los altos niveles de participación tienen más que ver con el uso de aparatos electorales de movilización, que con un ejercicio democrático. 

(Con información de Paula Hernández, Erick Monterrosas y Marlene Martínez)

Fotografía: Marlene Martínez